Que se vengan las tardes otra vez a poblarme las cosquillas de melancolía.
Y que me encadenen a los árboles abuelos si miento al decir que todo es una bola que brilla y se transforma, o mejor dicho todo es amor.
Que el pudor desaparezca para que pueda decirte cosas de esas que generan vibraciones y por ende melodías.
Me dolías ayer, pero hoy te agradezco la inspiración y la revolución que me gusta llevar adelante, la de acercar el corazón a la boca cada vez más,
como si él intentara seguirte mientras más te alejas.
Que se vengan las formas que dan forma a mis días, y que vuelva el sentido de las cosas, el sentido grande, el de cuando yo era pequeño.
Que me atreviesen los ojos las miradas y que mi transparencia valga más que el espejo donde anhelaste reflejarte.
Me he vuelto transparente para que cada uno escuche sus propias palabras
Del silencio de mirar una estrella te me escapaste hacia vos.
Que se vengan los recuerdos poblados de incógnitas y necesarias reverencias hacia un pasado que nos necesita.
