no me disfraces el sentir de golondrina
No me disfraces el sentir de golondrina,
y deja todo que todo sea claro deseo de tenerte y retenerte y mostrarte y pasearte por las veredas inquietas de envidia.
No me inquietes el fino equilibrio que allá en esa cuerda que se pierde en el cielo de tan alta que está, tiene mi emoción frágil de malavarista.
Devolvete a mi como se devuelven las cosas que se pierden.
Y si acaso aún no te hallaste acercate en silencio que te muestro el camino.
Ese camino que de tan verdadero se vuelve real y miedo te da.
Si con todo esto y lo del más allá, no llegás a acercarte al calor de mi piel que se frota con la tuya tan lampiña y hermosa.
No me queda otra que seguir intentando declararme incompetente en esto de dejarme llevar, ya que mi última parada parece ser siempre la soledad.
